¿Qué hacer una vez que llego a mi coche?
Ya tiene las llaves y está casi listo para ponerse en marcha. Antes de salir, dedicar cinco minutos a inspeccionar el coche es una buena forma de ayudar a que la devolución posterior sea tranquila y sin contratiempos.
Guía paso a paso:
Eche un vistazo rápido al exterior y al interior en busca de pequeños arañazos, abolladuras o manchas. Hacer algunas fotos claras o un breve vídeo de todo el coche (incluidas las ruedas y el parabrisas) es muy útil tener a mano.
Si detecta algún daño que no esté ya indicado en su contrato de alquiler, simplemente pida al agente que añada una nota antes de irse.
Siempre es buena idea abrir la tapa del depósito para confirmar si el coche utiliza gasolina o diésel.
Guiarse por la etiqueta situada en el interior de la tapa del depósito (en lugar del llavero) es la forma más sencilla de asegurarse de usar el combustible correcto para su viaje.
Además, eche un vistazo rápido al indicador del salpicadero para comprobar que el nivel del depósito coincide con su contrato (que suele indicar lleno).
Encienda el motor para asegurarse de que no aparece ninguna luz de advertencia.
Tampoco está de más comprobar que el aire acondicionado, las luces y los limpiaparabrisas funcionan correctamente.
Si detecta algún problema mecánico o alguna luz de advertencia en el salpicadero, simplemente avise en el mostrador y pregunte si pueden ofrecerle otro vehículo para su tranquilidad.
Tenga a mano el número de asistencia en carretera de la empresa de alquiler de coches, por si necesita ayuda mientras conduce.
💡 ¿Lo sabía?
La mayoría de los coches de alquiler utilizan una política de combustible «lleno a lleno». Hacer una foto rápida del indicador de combustible y del kilometraje al subir al coche por primera vez es una buena forma de llevar un control y garantizar una devolución sin contratiempos.
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